ADORACION PERPETUA EN ALCORCON

ADORACION PERPETUA EN ALCORCON:

Hace un año, asistí a unos ejercicios espirituales durante un fin de semana. Eran mis segundos ejercicios espirituales. Animada por la buena experiencia de los primeros, me apunté a estos con la intención de encontrar un paréntesis de silencio que me permitiera escuchar a Dios, y a su vez, descansar durante unos días.

Una de las tardes, después de comer, lucía el sol y aproveché para sentarme en un banco de piedra que se encontraba resguardado del viento. Los rayos del sol bañaban mi cara mientras meditaba sobre las maravillas que Dios había creado para disfrute del hombre. El aire puro que estaba respirando, refrescaba mis pulmones. En esos momentos me sentí  perfectamente identificada con nuestro hermano San Francisco en las palabras que expresó en el Cántico de las Criaturas.

Desde mi pensamiento, recorría el Cántico alabando a mi Señor por el hermano viento, por el hermano sol, por el hermano Francisco…

De repente, algo me sacó de mi ensimismamiento. Era un mandato enérgico.

-Mi Padre y Yo te estamos esperando.

Salí corriendo y me dirigí a la Capilla. En ella estaba expuesto el Santísimo, mi Señor. La custodia, iluminada por la luz de las velas, parecía estar ardiendo. Pero el fuego era un fuego que venía de dentro, que desprendía El Cordero Inmolado. Me quedé impresionada. No podía apartar la vista de aquella custodia. Permanecí así durante bastante tiempo, de rodillas, adorando a mi amado Jesús.

-Aquí estoy Padre, aquí estoy mi Señor Jesucristo. Mi ojos quieren ver y mis oídos quieren oír.

Abrí las Escrituras y leí:

“Ofrecerás todos los días a Yavhé un cordero de un año sin defecto: lo ofrecerás cada mañana”

Ez 46 13

Sentí en mi corazón que el Cordero era el que ardía por amor a nosotros y quería mostrarnos su amor haciéndonos llegar los rayos de su Divina Misericordia. Resonaban en mi mente las palabras “Todos los días” y no han dejado de resonar desde entonces.

No he parado de pensar en ello ni un solo instante. Necesitamos de Nuestro Señor. Él lo sabe, y quiere seguir teniendo momentos de encuentro con nosotros, como los tenía con sus discípulos. Algunas veces, cuando jugamos a imaginar en qué época de la historia nos hubiera gustado vivir, algunas personas dicen que les hubiera gustado conocer a Jesucristo. Antes, yo pensaba así. Pero ahora sé que vivo en su época, que es mi amigo, que tengo la suerte de poder verle cuando quiero, en la Adoración Eucarística. Como una enamorada, me quedo mirándole, ¡se siente tanta paz a su lado!

Es una paz que no es de este mundo, es una dulzura que te hace relativizar todos los dolores, porque en Él hayamos la esperanza de  no terminar nuestros días en la tierra.

Cuando me enteré de que estaba en proyecto abrir en Alcorcón una Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, sentí gran alegría. Tener la posibilidad de estar con Nuestro Señor cualquier día, a cualquier hora, cerquita de casa, en nuestra ciudad, ¡es un inmenso regalo!

  • Para entender el signo de los tiempos, necesitamos arder en amor hacia Jesús Eucaristía, fuente de la que bebemos aquel agua que Nuestro Señor prometió a la Samaritana.
  • Jesús, para actuar en nosotros, quiere tenernos cerca, que podamos tocar su manto, que vivamos con verdadera devoción la Adoración Eucarística. No podemos sentirnos Iglesia sin Él. Dios es nuestra fuerza. Ha llegado el momento de amar a Dios en espíritu y en verdad.

Somos muchos lo que queremos visitarte Señor, quiero pedirte cita, ¿acaso no la pido para la peluquería, para las visitas médicas,…? ¿Qué hora me das, Señor, para mostrarme todo tu amor? No me dejes sin hueco en tu horario, mi querido Amigo, permíteme que forme parte de Tu historia en mi ciudad, de esta Capilla que tanto bien va a hacernos. Te pido, Señor, que te acuerdes también de todos mis hermanos de la Parroquia de la Inmaculada y les des cita. Cuélalos, Señor, porque los quiero mucho, hazme ese pequeño favor. Verás cómo te adoran. En cada Eucaristía veo su respeto hacia Ti.

Queridos hermanos, cuando me dieron la hoja para rellenar los datos y ofrecerme voluntaria para los turnos de Adoración Eucarística, no me lo pensé. Después de lo que os he relatado ¿cómo iba a dudarlo? Sé, que no soy yo la que me apunto, sino que es Él quién me quiere a su lado. No me preocupo de si tendré tiempo, porque los tiempos de Dios no son los nuestros. Confiad en Él y aceptad esta oportunidad de amar y ser amados.

Con cariño,

Soraya.

Para mas información:

http://adoracionalcorcon.es

Cartel Adoracion