CAMPAMENTO DE BERLANGA DEL DUERO

CAMPAMENTO DE BERLANGA DEL DUERO:

9283643248_1bdd0123f9_oLa primera quincena de julio, hemos tenido nuestro tradicional campamento parroquial. Este año hemos sido 160 personas. Hay que dar muchas gracias a Dios, porque cada año vamos más. Este año hemos tenido una gran novedad, pues no han sido dos campamentos, sino tres en uno, para completar las etapas de los chavales desde los 9 años hasta los 16. Kilimanjaro, Aconcagua y Everest eran sus nombres. Todos ellos podrán continuar durante el curso en el grupo Everest que organiza la parroquia los sábados, cada uno en su etapa.

Os dejamos el testimonio de una de las jefas de la parroquia.

¿Para qué sirve un campamento parroquial?

¿Para que los chavales se lo pasen bien? ¡Pues claro! ¿Para que hagan amigos? Por supuesto. ¿Porque es muy sano hacer actividades al aire libre, en plena naturaleza? ¡Desde luego! ¿Porque a algunos padres os viene bien porque trabajáis y vuestros hijos están ocupados y bien atendidos? Algunos no me negaréis que también.

Muchos y variados son los motivos por los que vosotros, padres, decidís apuntar a vuestros hijos al campamento de la parroquia, pero también mucha es la ignorancia de la cantidad de fruto que de ellos se obtiene.

En primer lugar, por supuesto, de los chavales, que aparte de todo lo anterior que hemos dicho, a muchos les sirve para llenarse un poquito más de Dios. Algunos vuelven  “quejándose” de “que se reza mucho”, que no es verdad, e ignoran que poco a poco, sin darse cuenta, compartiendo la oración de la mañana, la Eucaristía y las catequesis se están llenando de Dios. Es como si a un bebé le vamos alimentando con potitos y el bebé va creciendo y poniéndose gordito, pues en un campamento, aunque algunos no sean conscientes, se van “poniendo gorditos de Dios” con los “potitos” que les damos.

Otro fruto que se busca es: ¿Que padre no sueña con que sus hijos hagan buenos amigos, formen una pandilla y crezcan en un ambiente sano? Muchos de los monitores, que hay hoy en día en la parroquia, son fruto de experiencias de campamentos siendo niños, que han continuado en la parroquia recibiendo catequesis, confirmándose, yendo a peregrinaciones, etc. En definitiva, han ido creciendo junto a sus amigos y junto a Dios formando en la actualidad nuestro gran grupo de  jóvenes en la parroquia.9402720965_453d3818b7_o

Da gusto ver, después de un campamento, como muchos chavales siguen viniendo a misa los domingos, se sientan juntos en el banco y comparten como cuando estaban en el campamento.

En segundo lugar, otro fruto que se obtiene es precisamente de los monitores, esos jóvenes que os decía antes que  empiezan a sacrificar su tiempo tres meses antes del campamento para prepararlo y es que «hay más alegría en dar que en recibir«. Ellos aprenden que, sacrificando fines de semana, horas de estudio o de divertirse con los amigos por preparar el campamento,  reciben el mayor salario: el cariño de los niños y el saberse útil y servicial para los demás y para Dios. Ellos son los que, levantándose en el campamento media hora antes que los niños, estaban puntuales en la capilla rezando por ellos y por el día que comenzaba.

9402309063_06ef8f1e6e_bEn tercer lugar, están toda la gente de la parroquia que ayuda en un campamento, unos en primera línea como los cocineros, pinches, enfermera, etc. Y otros que no vienen al campamento pero que tan apreciada es su ayuda, como Mely, gastando horas ante el ordenador buscando lugares de campamento; Raquel, elaborando el botiquín con medicamentos; María, cosiendo todos los años las cremalleras rotas de las tiendas de campaña; Fernando, suministrándonos de su tienda pollo, huevos a precio de saldo y preparando las marchas; Charo con su amigo el frutero o su coche para llevar o traer monitores al campamento (y su inestimable jabón casero, je, je), y un sin fin de personas  que se ofrecen a ayudarnos o la ayuda que les pedimos nosotros sin jamás negárnosla.9234112384_995401085a_o

Y es que preparar un campamento, queridos,  es un tremendo follón, os lo digo yo que es mi cuarto año de jefa de campamento. Hay tanto que preparar que yo también empiezo meses antes con quebraderos de cabeza, comenzando por los aburridísimos permisos que hay que solicitar a la Junta de Castilla y León para que nos autoricen a realizar el campamento, hasta organizar a los monitores, las actividades, compra de material y un sin fin de pequeñas cosas que muchas veces quedan en el anonimato pero que están ahí.

9405773922_00c633ccfc_bEl cuarto fruto del campamento está en mí, cada campamento es UN REGALO de Dios. Lo peor lo paso en los meses previos al campamento pues hay que estar en tantas cosas que una no ve a veces como sacarlas adelante, surgen dificultades pero para mí es el periodo más precioso y del que más aprendo; ¿y qué aprendo? a CONFIAR más en la mano providente de Dios que siempre me soluciona todo y a confiar menos en mi misma. Yo le digo a Dios: “Señor, mira que no tenemos frigoríficos para el campamento de este año” y de repente salen no uno, sino tres frigoríficos. “Señor, que no hay mesas suficientes para los niños en el comedor” y el Señor aparece con una pila de tableros con sus caballetes correspondientes. Y es que siempre olvido que Dios es el primero que quiere ir al campamento así que ¿qué he de temer?

Gracias, Dios mío, por hacer posible todos estos frutos en cada uno de nosotros cada campamento.

Maribel Vázquez

Para ver las fotos del campamento, pincha en el enlace:

http://www.flickr.com/photos/parroquiainmaculada/sets/72157634443409481/