CAMPAMENTO DE PICOS 2015

CAMPAMENTO DE PICOS 2015:

11811290_1612390629015229_6173517748547870337_nMe llamo Emilio y este año he podido ser testigo de la presencia de Dios en el temido pero también fantástico campamento de Picos 2015.

Desde el primer momento supe la dificultad que presentaba, pues siempre oía hablar de la dureza de las marchas y del gran esfuerzo que suponían. A pesar de ello,  fueron realmente mi fe y la propia curiosidad de enfrentarme a algo tan aparentemente extremo las que me impulsaron a inscribirme. Una vez dado este complicado paso, el primero de muchos que me esperarían, ya no había marcha atrás. El hecho de ir a Picos era ya una realidad.

IMG-20150803-WA0028Desde el primer día la presencia de Dios se podía ver reflejada en cada uno de los rostros de los acampados y monitores, pero además en el día a día, desde los bautizos mañaneros (cortesía del padre Javier Siegrist) hasta la Hora Santa.

Pero donde verdaderamente pude ser testigo de Él fue en las conocidas marchas. La ascensión a la Bermeja fue impresionante, pero estuvo IMG_20150730_100025marcada por la falta de agua. El Señor me dio la oportunidad de disfrutar de su inmenso amor, y me dejó ver entre líneas que no es en absoluto sencillo seguirle, pero merece la pena aunque eso implica desgastarnos por Él.

Desde las pistas forestales más anchas hasta los senderos más meticulosos, la presencia de Dios se hacía notar. Sin embargo a media que IMG-20150723-WA0000el camino se estrechaba y se volvía más ratonero, la experiencia de Dios pasaba a ser algo mucho más personal. Ahora solamente estábamos los dos, caminando juntos. El cansancio, la sed, el calor,… me hacían pensar en Él. Pero a pesar de todas las dificultades que encontramos, el ambiente familiar permaneció durante los quince días.

La misa que celebramos en Collado Jermoso fue inolvidable. Las vistas que teníamos eran espectaculares, reflejo de la inmensidad de Dios y de la pequeñez del hombre.

Pero el punto final del campamento lo puso la llegada a Covadonga tras tres intensos días de marcha, momento idóneo para entregarle todo nuestro esfuerzo a la virgen y ser concisentes de que Cristo nos edifica. El mejor final para el mejor de los campamentos.

Emilio Becerra.