CAMPAMENTO HOYOS DEL ESPINO 2018

CAMPAMENTO HOYOS DEL ESPINO 2018:

LLAMADOS A ENTERGAR LA VIDA:

Ahora que ya estoy de vuelta en casa, sin la musiquita del megáfono ni las voces de niños y monitores de fondo, puedo sentarme a compartir con vosotros las maravillas que Dios ha hecho con todos nosotros estos días.

Este ha sido el tercer año consecutivo que el Señor me ha invitado a servir a sus niños en este campamento. Cada experiencia que Él me regala es diferente y única, algo que por supuesto se aplica a lo que he vivido estos 10 días. Sin embargo, ¿qué ha tenido este campamento de diferente? Muy sencillo, esta vez el Señor ha decidido regalarme el último lugar llamándome a servir como jefa del campamento de pequeños. Afortunadamente, y como sabe perfectamente que soy todo un desastre, no me ha dejado sola para realizar esta tarea, sino que me ha enviado una subjefa y un grupo de 8 monitores dispuestos a dar todo de sí mismos, a 28 niños, sin recibir nada a cambio.

He de deciros que no ha sido tarea fácil estar a cargo de todo un campamento. Incluso a veces he pensado que el hecho de ser jefa se me venía demasiado grande, que el Señor tenía que haberse equivocado eligiendo a alguien como yo. Así que, a pesar de mis inseguridades, la única solución que tenía era encomendarme a Dios cada mañana pidiéndole que me prestara su mirada, sus labios y sus manos para poder mirar, hablar y obrar como Él. Y con esa intención permanentemente presente en mi corazón, poco a poco fui ganando esta batalla.

Solo los que hemos estado estos 10 días en el campamento sabemos las maravillas que hemos recibido de Cristo, siempre de la mano de la Virgen María. Ella, como buena madre, nos ha cuidado desde la imagen de las cocineras, quienes incansablemente eran las primeras en servir. De parte de los sacerdotes recibíamos el mayor regalo de todos, la eucaristía, sin duda uno de los mayores regalos que Dios nos ha hecho durante el campamento: darse a nosotros cada día por medio de la comunión. Los niños son, sin duda, el otro gran regalo, pues solo siendo como ellos llegaremos al cielo[“Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Dios” (Mc 10:14)]. Por eso, a lo largo de estos días todos tratábamos de entregarles gratis lo que en nuestro momento se nos dio gratis, siendo esta una de las metas que tanto jefes como monitores hemos tratado de alcanzar estos días.

Como conclusión, podría intentar profundizar más sobre la manera en que Dios nos hace ver y sentir su presencia en los campamentos de la parroquia. Sin embargo, también pienso que es algo tan especial que sería imposible explicarlo con palabras. Así que solo me queda invitaros a vivir con nosotros esta increíble experiencia el año que viene, ¡¡VENID Y VERÉIS!!

PD: Gracias a todos y cada uno de vosotros, a todos los que me habéis acompañado estos días. Gracias por vuestra entrega, por vuestro sí a Cristo.

Alba.

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