CONFIRMACIONES 2016

CONFIRMACIONES 2016:

_MG_6527Señor, ¿qué quieres de mí?

En la Misa Mayor del domingo 7 de febrero, 37 personas de nuestra parroquia entre las que se encuentran jóvenes y adultos, han recibido el sacramento de la Confirmación para renovar el compromiso que recibieron en el Bautismo: seguir caminando junto al Señor.

La ceremonia que comenzó a las 13:00 horas, estuvo presidida por el obispo auxiliar de la Diócesis de Getafe, D. José Rico Pavés y concelebrada por nuestro párroco Carlos Dorado y por Ramón Alfredo Mirada (Pachús), acompañados por José Sánchez,  diácono permanente de nuestra parroquia, seminaristas y monaguillos.

El sacramento de la Confirmación forma junto con el Bautismo y la Eucaristía, el conjunto de los «sacramentos de la iniciación cristiana». A través de este sacramento los bautizados se unen más íntimamente a la Iglesia y reciben la fortaleza del Espíritu Santo.

En este día se han confirmado 31 jóvenes: Javier Martín, Diego González, Mireya Djalo, Elena García, Alejandro Puñal, Alba Martín, Jorge Díaz, Cristina Ollero, Sergio Cabezas, Noelia de la Pena, Inés Escribano, Laura Gualda, Carlota González, María Álvarez, Lucía Diezma, María Delgado, Leticia Hidalgo, Laura Martín, Patricia Vila, Lucía Raso, Andrés Ansón, Javier Alarcón, José Luis Catalinas, Claudia Escobar, Alicia Barba, Paula Violero, Lucía Chicharro, Aitor Ortiz, Luis Miguel Yglesias, Manuela Rivas y Rocío Rivas (estas dos últimas además, recibieron su primera comunión); y 6 adultos: Aurora Martínez, Andrea Jiménez, Mercedes Saugar, José María García, Víctor Navarro y José Luis Catalinas. Todos “han confiado en el don del Espíritu Santo para presentarse como testigos valiosos de Cristo”, así lo dijo D. José Rico.
Juntos han recorrido un camino de formación en el que oyeron la voz de Jesús. Han ido cambiando en pequeñas cosas, aprendiendo a vivir para los demás. Han descubierto a la Iglesia como lugar de fe y de celebración.

En la Homilía nuestro obispo auxiliar explicó a los confirmandos que “deben cuidar la pertenencia a la Iglesia y llevar a otros la alegría de haber conocido a Cristo”. Con motivo de la celebración del 25 aniversario de la Diócesis de Getafe y el año de la Gran Misión en la que estamos inmersos, recibir este sacramento en el recién inaugurado año de la Misericordia convocado por el Papa Francisco, es un privilegio para que como dijo D. José, “descubráis el amor que restaura los daños”.

Los confirmandos renovaron en primer lugar las promesas adquiridas cuando fueron bautizados y posteriormente el obispo les impuso las manos, repitiendo el mismo gesto que usaron los apóstoles, para pedir al Espíritu Santo su consagración como piedras vivas de la Iglesia. A continuación los ungió con el óleo santo, pronunciando la frase “recibe por esta señal de la cruz el don del Espíritu Santo”, porque la cruz es el arma de  un cristiano para defender su fe. Son el fermento de la santidad en el mundo bajo la protección de los padrinos y madrinas, que deberán encargarse de la vida de fe de cada confirmado y que ellos mismos han escogido  para caminar por esta nueva etapa como mejores cristianos. Por eso, “confirmarse no es un paso más, sino un paso de enorme importancia en la vida de fe”.

Don José explicó a los que han recibido este sacramento, la importancia de tener presente tres palabras: vocación, porque la llamada de Cristo trasforma la vida y la recibe. En la vida no estamos por casualidad, Dios llama a cada uno por su nombre, el mismo por el que fuimos llamados en el Bautismo; iglesia, para responder a la llamada de Dios de estar en el mundo, sabiéndonos acompañados por el rostro de Dios que se manifiesta en la familia, los catequistas, los sacerdotes y en el obispo; con una misión a través de la cual el Señor nos habla claro. “Cuando salgáis al mundo a mostraros como cristianos vais a encontrar oposición y rechazo, pero al final el que sigue a Dios es el que se deja guiar por el amor”.

Los que ya han recibido la fuerza del Espíritu Santo tienen ahora la misión de “cuidar la pertenencia a la iglesia y llevar a otros la alegría de haber conocido a Cristo”. “Tenéis que preguntar personalmente al Señor, ¿qué quieres de mí? y acoger la pregunta sin miedo, para poder responder con generosidad”. Porque sólo así se consigue tener paz en el corazón.

Clara Fernandez.

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