DIA DEL SEMINARIO 2018

DIA DEL SEMINARIO 2018:

Bajo el lema ‘Apóstoles para los Jóvenes’, el fin de semana del 18 y 19 de marzo la Iglesia Católica celebró el Día del Seminario y las Vocaciones.

Esta jor­na­da se festeja el 19 de mar­zo, so­lem­ni­dad de San José pero en  las co­mu­ni­da­des au­tó­no­mas en las que no es fes­ti­vo, tiene lugar el do­min­go más cer­cano. En este caso, el 18 de mar­zo. 

En España, los seminarios mayores cuentan actualmente con 1.263 estudiantes que tienen inquietud por el sacerdocio. Una cifra que con respecto al año pasado ha aumentado un 1,3%. En el curso 2017-2018 se ha incrementado en un 9% el número de nuevos ingresos de seminaristas mayores. En relación al número de sacerdotes ordenados, en este curso descendió de 138 a 109.
Por otro lado, los seminarios menores están teniendo un importante ascenso. Este año se han matriculado 316 nuevos alumnos, un 10% más que en el año anterior. También aumenta el número de seminaristas menores que pasan al seminario mayorde 33 a 51.

En un mundo cada vez más secularizado el aumento de las vocaciones son una bendición y nuestra parroquia ha tenido la suerte de haberlo experimentado. A lo largo de los 18 años desde su inauguración han sido muchos los chicos y chicas que fueron feligreses de la Inmaculada los que a día de hoy son seminaristas, sacerdotes y religiosas. Es el caso de Sor Seila, novicia en las Clarisas de Ribadeo (Galicia). O de Sor Inmaculada, novicia de la orden de las Hijas del Amor Misericordioso en Las Rozas (Madrid). En el convento de La Encarnación en La Aguilera (Burgos) también hay varias hermanas de la orden Iesu Communio que son de nuestra parroquia. La primera en ingresar allí fue Sor Anawin y le siguió la hermana Naím y Amaya. La primera vocación al sacerdocio fue la de Domingo Linares, que a día de hoy es sacerdote misionero en Rumanía con la misión Ad Gentes del Camino Neocatecumenal.

En este día del seminario, varios de nuestros jóvenes cuentan su testimonio, como las tres hermanas de Iesu Communio. Para Sor Anawin, la Inmaculada fue el lugar donde Dios quiso encontrarse con ella: “Él salió a mi encuentro. Por eso siento mucho cariño y gratitud hacia quienes, con su entrega sencilla, nos hacen presente a Cristo, hacia tantos que le portan en sus frágiles vasijas”. Anawin recuerda el momento crucial para ella cuando su hermano decidió entrar al seminario. “No entendía por qué, pero la alegría que tenía mi hermano me atraía”. Un año después fue él quien le invitó a ir al campamento de la parroquia, y allí su vida de fe cambió. “En los monitores vi esa alegría que tanto me cautivaba, pero sobre todo recuerdo el impacto que me produjo escuchar cómo nos hablaban de Jesús, cómo para ellos era Alguien vivo, con quien tenían una relación tan personal que incluso le preguntaban qué carrera estudiar… En aquel campamento, fiada de cuanto decían, me encontré con Cristo, comencé a querer estar con Él. Me llené de alegría y de ganas de vivir”, dice.

Y a partir de esta aventura Anawin comenzó a ir a Misa diaria en la parroquia, hasta que un día sintió que Dios quería más de ella. “Al hacer la genuflexión y mirar la cruz del altar, de mi corazón brotó: ‘Si Tú has muerto por mí, te pertenezco, soy tuya’”.

Ahí comenzó un camino que como ella define “la llevó a casa”. Este sentimiento se confirmó poco después durante un trabajo temporal al que se dedicó Anawin. “Desde aquel primer momento en que intuí que Dios me llamaba hasta hoy, 13 años después, esa intuición se ha convertido en una certeza cada vez mayor”.

Un campamento también sirvió de motivación para Sor Naím. “Allí conocí a un seminarista y a una consagrada, que produjeron en mí ‘una revolución’. Sus vidas me interpelaron muchísimo, e intentaba a menudo hablar con ellos para averiguar qué misterio llevaban dentro… Se habían entregado a Cristo, y esto levantaba muchas preguntas en mi corazón, pero como no sabía lo que era la vocación, las acallé”.

Su inquietud continuaba presente y fue más allá hasta averiguar lo que Dios quería para ella. Un tiempo después conoció a la que hoy son sus hermanas de Iesu Communio: “Ante mis ojos aparecieron mujeres que mostraban la belleza, la alegría y la libertad de pertenecer a Cristo. ¡Vi que se podía ser solo de Él y esto me fascinó! Me pregunté: ‘¿Una monja es esposa de Cristo?’ De nuevo ‘otra revolución’, pero esta vez no podía ni quería acallarla”.

Desde ese momento Jesús fue enamorando su corazón. “No me bastaba con ir a catequesis, peregrinaciones… deseaba estar siempre con Él, conocerle. Acudía a Misa diaria, rezaba todos los días, quería compartir toda mi vida con Él”, cuenta. Pero hubo un momento clave para tomar la decisión definitiva. “Un día, sentada en el banco de la parroquia, le expuse al Señor todas mis preguntas, mis sufrimientos, mis deseos, y en ese momento supe que solo a Él quería entregar mi corazón, que solo a Él podía entregar todo mi ser… Por un instante me asusté, llenándome al mismo tiempo de una alegría inmensa. Me sentí amada por Jesús, que llenaba mi vida de esperanza y me hacía feliz”.

La hermana Amaya sólo tiene palabras de agradecimiento para la parroquia, a la que define como su ‘segunda casa’: “Es el lugar donde he crecido en la relación con Jesús, donde lo he recibido en los sacramentos, donde se me ha querido y acompañado. En la parroquia conocí el significado de la palabra amigos”.

Fue durante una peregrinación para jóvenes cuando al ver a una consagrada feliz, nació en el corazón de Amaya una pregunta: ‘Y tú, ¿por qué no?’ Una sensación que recuerda con gran alegría: “Todas las piezas del puzle de mi vida encajaron con suavidad… La primera respuesta fue: ‘¡Sí, quiero!’ Pero pronto surgieron los miedos, la sospecha de que Dios viniera a quitarme algo, el deseo de ser ‘normal’, de ser esposa y madre”… “Durante unos años estuve peleándome con Dios, hasta que Su amor me rindió. Hoy puedo decir que como decía Benedicto XVI, ‘quien deja entrar a Dios en la propia vida no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande’”.

Y así, Dios nos ha bendecido con estas tres religiosas que desde La Aguilera nos encomiendan y rezan cada día por nosotros.

Daniel González tiene 25 años y es seminarista. Se crió en una familia cristiana que le inculcó una fe ‘tradicional’, pero después de recibir el Sacramento de la Comunión se alejó de la Iglesia, sin encontrar ningún motivo por el que permanecer en ella. Años después fue a un campamento de nuestra parroquia y se reencontró con Dios. “Volví teniendo la certeza de que Dios me amaba y que quería algo de mí, que mi vida le importaba. Con esa inquietud empecé a ir a la parroquia, decidí empezar con apuntarme a Confirmación y poco a poco el don de Dios se fue derramando”.

Daniel cuenta que una de las cosas que le ayudó fue volver a compartir tiempo con su grupo de amigos de la parroquia. “Ellos eran el gancho por el que iba allí”. Y poco a poco el Señor fue haciendo lo demás: “al principio iba más bien por ellos, aún el Señor no era lo principal… Así progresivamente Él fue conquistando mi corazón hasta que se puso en el primer lugar”. Y sintió la llamada al sacerdocio con la que tuvo que afrontar miedos, dificultades y luchas. “Es algo que no entra en tus planes y te hace cuestionarte y plantearte muchas cosas, pero un día, mirando la cruz, pensé: ‘Señor, tú has dado la vida por mí en esa cruz, ¿no voy a ser capaz de entregarte la mía?’

Así empezó un camino de discernimiento hasta hoy. Daniel se encuentra cursando sexto curso en el Seminario Mayor de Getafe, desde septiembre de 2011. Un camino al que ha llegado gracias a la parroquia, a la que considera su casa y familia. “En ella he conocido al Señor, he crecido en la fe, en mi intimidad con Él y en ella he descubierto mi vocación”. Un lugar al que acude siempre que puede. “Una de las cosas de las que más disfruto cuando estamos de vacaciones es poder ir a la Inmaculada, ir a misa, rezar allí, delante de ese sagrario en el que he ido conociendo al Señor y descubriendo mi vocación, estar con la gente de siempre y con los que van llegando… Es precioso porque es echar la mirada atrás y dar gracias, muchas gracias, por todo lo que ahí he recibido, que sin duda es mucho”.

De la Inmaculada sólo tiene buenos recuerdos y momentos inolvidables. “Me es inevitable recordar a los sacerdotes que he ido conociendo allí: Antonio, José Ramón, Pachús, Carlos, Francisco… En todos ellos he visto un amor grande por el Señor, una entrega muy generosa y una alegría sincera y verdadera por su sacerdocio”. Actualmente Daniel está destinado como seminarista en la parroquia Santos Justo y Pastor de Perales del Río.

A Juan Gabriel Muñoz la parroquia le ha guiado en su camino al sacerdocio. Dice que escuchó la llamada del Señor con 18 años, cuando fue a confesarse. “En ese momento estaba el padre Alberto y después de la misa, los integrantes del coro me invitaron a ir más por la parroquia… Me sentí muy acogido”. Desde ese momento empezó a ir a catequesis, a participar en la Inmaculada e incluso recibió el Sacramento de la Confirmación. “El testimonio de los jóvenes y adultos me fue acercando a Dios y a escuchar su llamada”.

Para Juan Gabriel fue determinante el encuentro de jóvenes con San Juan Pablo II en el año 2003. Una frase del santo le marcó en su vocación: ‘Si hoy escuchas la llamada de Dios, no la calles’, y así fue: “El toque final para seguir al Señor”, cuenta.

De nuestra parroquia destaca la acogida y el testimonio de los sacerdotes, “en ese momento de Antonio y Alberto, que fueron muy importantes para mí. En la Inmaculada siempre hemos tenido un tesoro, al que yo he acudido, y es que está abierta y disponible casi todo el día, dándote la oportunidad de rezar… Yo iba allí para rezar por mis exámenes y me acercaba cuando me hacía falta”. De este trato con Dios mediante la oración su vocación se fue clarificando.

Desde octubre de 2009, primero como diácono, desempeñó su ministerio en el lugar donde ahora está destinado como sacerdote: la catedral Santa María Magdalena de Getafe, donde es vicario parroquial. Este año ha sido nombrado Delegado de Juventud de la Diócesis de Getafe. Juan Gabriel siempre recordará su parroquia de origen. “Echo mucho de menos la Inmaculada y siempre que me acerco allí tengo la experiencia de volver al Amor primero y renuevo mi vocación”, recuerda.

El Seminario Diocesano de Getafe es el noveno en el ranking de vocaciones en España. En el Cerro de los Ángeles estudian 32 seminaristas que se preparan para el sacerdocio procedentes de diferentes lugares de la Diócesis: Alcorcón, Aranjuez, Boadilla del Monte, Ciempozuelos, Fuenlabrada, Getafe, Humanes de Madrid, Leganés, Móstoles, Pinto, Rozas de Puerto Real, Valdemoro y Villanueva de la Cañada.

Además cuatro seminaristas son de origen hispanoamericano: dos colombianos, un mexicano y un peruano.

La Diócesis cuenta también con un Colegio-Seminario Menor, ubicado en la localidad de Rozas de Puerto Real, en el que actualmente hay 74 alumnos de entre los 10 a los 18 años, de los cuales 20 son residentes.

El Día del Seminario se celebra desde el año 1935 con el objetivo de suscitar vocaciones sacerdotales. Una iniciativa dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas que este año lleva por lema ‘Apóstoles para los Jóvenes’, surgido en relación al Sínodo de los Obispos que el Papa Francisco ha convocado para octubre de 2018, donde se tratarán temas como los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. En este tiempo la Iglesia pretende des­cu­brir cómo acom­pa­ñar a los jó­ve­nes a fin de que re­co­noz­can y aco­jan la lla­ma­da de la vo­ca­ción, ade­más de es­cu­char las as­pi­ra­cio­nes de los mis­mos jó­ve­nes para ayu­dar­les a per­ci­bir los sig­nos en nues­tro tiem­po y saber lo que el Se­ñor quiere de ellos.

En este día damos gracias a Dios por tantas vocaciones y sus frutos, y nos sentimos muy afortunados de los seminaristas, sacerdotes y religiosas que han salido de nuestra querida parroquia La Inmaculada Concepción de Nuestra Señora. Porque como dijo San Juan Pablo II, “quien abra el corazón a Cristo no sólo comprende el misterio de la propia existencia, sino también el de la propia vocación y recoge espléndidos frutos de gracia”.

Clara Fernandez.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/amarina/ribadeo/2018/04/28/trabaje-parque-atracciones-novio-decidir-monja/00031524941037489112849.htm