EJERCICIOS ESPIRITUALES PARA JÓVENES

EJERCICIOS ESPIRITUALES PARA JÓVENES:

DSCN5899Este puente de mayo varios jóvenes de nuestra parroquia han tenido la experiencia de sus primeros ejercicios espirituales. Os dejamos el testimonio de uno de ellos:

Antes de contar la experiencia que ha significado para mí ir a los ejercicios espirituales, tengo que dar las gracias a Dios por haber estado estos cuatro días junto a mí.

Eran mis primeros ejercicios, y al principio me daba algo de palo el plan ese de estar todo el rato en silencio, sin whatsapp, música, y toda esa pesca que te aísla. Pero me di cuenta de cómo Dios actúa a través del silencio.

El primer día aprendí como Dios nos ama y como nos lo da todo, sin pedir nada a cambio. También me di cuenta del sufrimiento que le causan nuestros pecados. Jesús me ha mostrado como por el más pequeño de nuestros pecados le hacen llevar una cruz muy pesada y tan solo porque nos quiere, bueno, es más, porque nos ama.

Tanto amor nos tiene que entregó a su hijo para salvarnos, para darnos algo que por nuestra condición de pecadores no nos lo mereceríamos, pero aun así, su misericordia es tan grande, que por más que peques, por más que te alejes, por más que le niegues, el Señor te sigue amando. En ese día, el Señor me mostró la misericordia que nos tiene. Si todas las personas del mundo nos diéramos cuenta del sufrimiento que le hacen a Cristo nuestros pecados, nadie pecaría y habría una verdadera comunión con Cristo en la tierra.

De viernes a sábado tuvimos un día eucarístico, todo el día el Santísimo expuesto, Dios presente un día entero para mí, ¡qué magnifico! El momento más emotivo y en el que tuve un verdadero encuentro con Cristo fue cuando tuvimos que velar con el Señor por turnos durante la madrugada del sábado. Mi turno fue de 5.30 a 6:30, toda esa hora me la pase estando con el Señor, estábamos Él y yo, nadie mas.

Fue un momento precioso estar una hora entera velando con el Señor, acompañándole, como hace Él todo el tiempo, ¡fue impresionante! Esa noche, velando, cogí el evangelio de la Pasión y lo leí, a través de esta lectura, el Señor me dijo todo lo que me amaba, todo lo que estaba haciendo por mí para que yo fuese feliz, fue un momento lleno de gozo y alegría.

DSCN5834El Señor verdaderamente estaba ahí en esa capilla conmigo, sentado a mi lado, tuve un gran encuentro con Él. Cuando se estaba acabando mi turno decidí darle gracias por ese noche y, poniéndome de rodillas delante de la custodia  casi abrazándola, como el abrazo de un hijo a su padre, hable con Él, le abrí mi corazón, le ofrecí mi vida, le hice compañía. Jamás olvidaré esa noche y jamás olvidaré lo que Dios ha hecho por mí y como me ama.

El Señor nos ama, hagamos lo mismo; vivamos como Él vivió. Pidámosle ser santos y que hagamos su voluntad sin miedo.

 Los ejercicios espirituales, en realidad no es estar en silencio, sino hablar con Dios.

Gracias Señor, ¡qué grande eres y qué misericordioso!

Rafael de Paz Merlo 

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