EL AYUNO EUCARISTICO

EL AYUNO EUCARISTICO:

comunion eucaristicaEl 26 de diciembre, cuando sonó el despertador dudé si levantarme o continuar en la cama toda la mañana. Había pasado una mala noche. Me dolía la garganta y tenía mucha congestión. Por mi imaginación se cruzó la idea de pedir a mi marido que me trajera el desayuno mientras me dejaba cuidar por él, siempre dispuesto a mimarme cuando lo necesito. Pero por otro lado sentí que Jesús me decía: “Vamos perezosa, anímate y levántate. ¿Quién te asegura que estarás mejor por la tarde, para poder venir a verme y unirnos en comunión?”

Decididamente me levanté. Desayuné e inicié mis oraciones. A veces comienzo a meditar un tema y, como la mente está llena de mariposas, termino centrándome en otro tema que nada tiene que ver con el primero. Me abandono y no le doy importancia. Jesús sabrá qué es lo que más me conviene. Ese día meditaba sobre la gran suerte que tenemos de que Dios esté con nosotros. Recordé una frase de nuestro sacerdote en una de sus homilías, insistiendo en la importancia de ser conscientes de cómo acogemos al Niño Jesús en la Comunión, para que no se sienta solo y abandonado. De repente, me vino al pensamiento otra escena. En una de la reuniones de matrimonios de AC que celebramos los domingos, un matrimonio de nuestro grupo compartió con nosotros un roscón de reyes relleno de nata. Antes de empezar a comerlo, separamos dos raciones, una para cada uno de los sacerdotes de nuestra Parroquia. Poco después de empezar a comer nuestra ración, entró uno de ellos en la sala y le ofrecimos la suya. Él, con mucha amabilidad nos dijo que la guardaría para después de la Misa porque quería comulgar.

El detalle quedó guardado en mi mente y hoy ha surgido de nuevo. ¿Por qué? Recuerdo que cuando me preparaba para tomar mi Primera Comunión, me enseñaron que había que mantener ayuno una hora antes de comulgar. Pero ¿qué ha pasado a lo largo de estos años para que esta prescripción se haya borrado en mí, llegando a dudar de si realmente era cierta? No lo se. Supongo que nuestra naturaleza pecadora llega a difuminar muchos gestos aprendidos en la infancia con los que mostrábamos respeto a Dios.

He investigado sobre cómo debemos estar preparados para nuestra comunión con Cristo y he encontrado que el ayuno de al menos una hora no es un gesto que podamos decidir cumplir o no sino que viene recogido en el Catecismo de la Iglesia Católica. El Código de Derecho Canónico contiene la ley de la Iglesia de rito latino. El canon al que remite el Catecismo (cf CIC can 919) dice:

CIC 919-1 “Quien vaya a recibir la santísima Eucaristía, ha de abstenerse de tomar cualquier alimento y bebida al menos una hora antes de la sagrada comunión, a excepción de agua y medicinas”

CIC 919-3 “La personas de edad avanzada o enfermas, y asimismo quienes las cuidan, pueden recibir la santísima Eucaristía aunque hayan tomado algo en la hora inmediatamente anterior”

Después de esta consulta he sacado como conclusión que el ayuno antes de comulgar no es un consejo sino una disposición jurídica de obligatorio cumplimiento. En algunos momentos hemos podido pensar que esta necesidad está pasada de moda, pero el último documento que habla sobre el ayuno eucarístico es el Instrumentum laboris del Sínodo sobre la Eucaristía (octubre de 2005), lo que deja fuera de cualquier duda la actualidad del precepto.

Ahora concretaré con un supuesto de la vida diaria, ¿me voy a perder la comunión por unos cuantos minutos? Lo importante en este caso es pensar que la prescripción nos dice que debe haber transcurrido al menos una hora, por lo que nos faltarían algunos minutos de preparación. En ese caso el amor y el respeto a la Eucaristía nos llevaría a no comulgar. Alguien podría argumentar que comulgar es muy importante, pero más importante es la obediencia. Es mejor no comulgar obedeciendo a la Iglesia que comulgar desobedeciéndola. A partir de ahora tendré cuidado de mantener el ayuno para evitar perderme la comunión.

Finalmente, tengo que confesar que he incumplido el ayuno antes de comulgar en numerosas ocasiones, por olvido y desconocimiento de su relevancia. Por ello, me veo en la necesidad de compartir con vosotros esta experiencia para que sirva de ayuda a aquellos que estéis en mi misma situación.

Un abrazo.

Soraya.

Para mas información:

 http://www.parroquia-inmaculada.es/sacramentos/eucaristia/