EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO:

DSC_4334-1Estos últimos meses, hemos podido celebrar el sacramento del matrimonio en la parroquia en varias ocasiones. Una de las parejas recién casadas han querido compartir un breve testimonio de lo que ha supuesto este precioso sacramento para ellos.

Queridos amigos:

El pasado sábado 08 de junio, el maravilloso día del Inmaculado Corazón de María, recibíamos el sacramento del matrimonio. Esto era parte necesaria de la respuesta a la sed surgida en nosotros tiempo atrás.

Hace casi ocho años, el que entonces era mi novio (Nacho) y yo decidimos que teníamos que formalizar a efectos burocráticos nuestra relación y para ello decidimos casarnos. En ese momento ni siquiera contemplamos la posibilidad de una boda religiosa, simplemente por coherencia.

Así fue, el 03 de diciembre del año 2005 nos casamos, en una ceremonia civil oficiada por algún corporativo municipal en la que se nos leyeron los artículos del código civil con referencia al matrimonio. Fue un día muy feliz y de celebración familiar y de amigos.

Pasó el tiempo y casi 4 años después de nuestra boda vino al mundo nuestro hijo, Nicolás, el cual colmó de felicidad nuestras vidas.

Éramos un matrimonio feliz, no podíamos pedir más. Todos los aspectos de la vida: personal, laboral, familiar estaban cubiertos con creces.

Pero los caminos del señor son inescrutables, y quiso que ocurriera en nuestras vidas algo que sería un punto de inflexión tanto a nivel de pareja como personal, sería empezar de nuevo con Él o continuar el camino sin Él y por separado.

 Ambos, Nacho y yo, sin haber hablado entre nosotros recibimos, cada uno de manera independiente el mensaje que el Señor nos había enviado. Así comenzó nuestra conversión.

Ahora estoy convencida de que Él lo ha estado intentando siempre, cada momento de nuestras vidas, pero éramos nosotros los que no queríamos verlo, no queríamos escucharlo, no digo que sea de manera consciente, seguramente por muchas influencias que buscan precisamente eso, que nos alejemos del Señor. Que ni siquiera lo tengamos en cuenta, presentado las tentaciones como lo aceptado y deseable socialmente y al Señor y su Iglesia como algo retrógrado y oscuro ¿Quién querría acercarse a algo así?

Pero, ¿qué ocurre cuando descubres que el Señor es la respuesta de todo? ¿Qué por fin se ha saciado la sed que con nada era saciada? Que te cambia la vida y que descubres que dónde te creías pleno, realmente no lo estabas, te faltaba Dios, te faltaba Cristo, Jesús.

 Esto fue literalmente lo que nos ocurrió a nosotros, por separado, llegando a la misma conclusión y así de esa manera comenzar a compartir de Verdad nuestras vidas.

Yo creo que en ese momento empezamos de verdad a ser una sola carne, de verdad un matrimonio, nunca dudé de que Nicolás había sido una bendición de Dios, pero ahora todo es más evidente, lo vemos nítido, no hay ninguna duda, Él le da respuesta a todo.

DSC_4318-1Cuando estás abierto a Dios, sólo tienes que seguir el camino que te indica (lo cual no implica que vaya a ser sencillo, ni siquiera que lo vayamos a entender, pero implica que es su voluntad y así la debemos aceptar).

Así Dios quiso que naciera en nosotros el Don de la Fe y buscásemos el camino que tenía reservado para nosotros. Siguiendo ese camino llegamos la parroquia Inmaculada Concepción de Ntra. Señora y conocimos a los sacerdotes, dos bendiciones más que el Señor nos ha querido dar. Para descubrir, compartir y crecer con ellos y a través de ellos en la Fe.

Entenderéis ahora la necesidad de recibir el Sacramento del Matrimonio, era imprescindible en nuestras vidas.

Necesitábamos hacer los cursillos prematrimoniales, y en nuestra parroquia ya se habían realizado. Por supuesto el señor ya contaba con ello de manera que siguiendo su camino (a través de nuestro amigo Jaoquín) terminamos en San Germán, no tenemos palabras para decir lo que nos supuso el encuentro con el Padre Enrique, el Padre Pedro y con todos los que participaron en los cursillos, visitad esta parroquia y lo descubriréis.

El sábado 8 de junio de 2013 a alrededor de las 17:45 p.m. Nacho y yo nos convertíamos en marido y mujer ante los ojos de Dios. Ahora estamos en paz con Él y así podemos empezar a amarnos libremente, a ser una sola carne y colocar conscientemente a Cristo en el centro de nuestra familia.

Sólo podemos dar gracias al Señor por ser tan bueno con nosotros, por llenar nuestras vidas, por darles sentido, por poner en nuestro camino verdaderas bendiciones: nuestro hijo ,la parroquia Inmaculada Concepción de Ntra. Señora, nuestros sacerdotes, nuestro grupo de matrimonios, la parroquia de San Germán, el colegio de nuestro hijo, nuestras familias y amigos, nuestros compañeros de trabajo.

 El día que recibimos el Sacramento del matrimonio será imposible de olvidar, pero no por el vestido de la novia, ni por la fiesta, ni porque pareciera que iba a llover, no, será inolvidable porque Dios fue el mayor testigo y todos los presentes lo sabíamos. Su Gracia se derramó en nuestras vidas.

No queremos terminar este testimonio sin antes dar gracias a Dios por todos los que nos quisisteis acompañar, y por los que aunque no pudisteis venir sabemos que con el corazón sí que estabais allí, Laura lo decimos por ti, estuviste muy presente.

 Que Dios os bendiga.

Familia Diaz de Liaño Guijarro.