EL SACRAMENTO DEL PRESBITERADO

EL SACRAMENTO DEL PRESBITERADO:

IMG_6238El 12 de octubre de 2013 como es tradicional vivimos en nuestra diócesis un momento de singular importancia. Nuestra diócesis cumplía su tradicional aniversario de creación, y lo celebrábamos de la mejor manera de todas, con las tradicionales ordenaciones de los nuevos presbíteros y diáconos para la diócesis.

Este año para nuestra parroquia era muy especial porque dos de ellos habían servido en nuestra parroquia como seminaristas.

Uno de ellos era el Padre Bernardo, mas conocido por todos como «Berni» que estudio aquí durante su etapa pastoral, en su sexto año en el seminario. Os dejamos su precioso testimonio de vocación.

Testimonio del Padre Bernardo

Tener la ocasión de trasmitir el testimonio de mi vocación al sacerdocio me retrotrae a momentos hermosos de mi vida. Me lleva a un tiempo de búsqueda gozosa de la voluntad de Dios para conmigo y eso me llena de alegría. ¿Por qué me llena de alegría? Porque quien me llamó con amor infinito, y me cautivó en esa llamada, me sigue sigue llamando con el mismo amor y puedo redescubrir la belleza de su Amor.

IMG_6273Nací hace 25 años en Godoy Cruz una ciudad de la provincia de Mendoza, en Argentina. Y desde que tengo consciencia fui educado en la fe cristiana. Mis padres y mis hermanos me enseñaron a amar a Cristo y a la Iglesia. Y también mi abuela colaboró en esa educación. Fui a una escuela católica, el Colegio San Bernardo de Claraval, y conocí, en mi tierra natal, a varios sacerdotes que me enseñaron lo que es ser “otro Cristo”.

IMG_6277En esos años de mi infancia fue cuando empecé a escuchar la llamada del Señor. Tuve una intuición desde muy pequeño: “de mayor quiero ser sacerdote” le decía a mi madre. Y esa intuición no se vio cortada con el tiempo, más bien estuvo siempre ahí. Dios que empezó su obra buena, Él mismo la llevaría a término más adelante. Pero el ambiente de Argentina no iba a durar qqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqpara siempre.

IMG_6297Y así fue, el ambiente cambió de forma muy radical cuando sólo tenía 14 años. Ya que -todavía recuerdo el día, el 9 de Julio del 2002, mi familia y yo nos embarcamos en un viaje sin retorno. Nuestra idea era volver a Argentina pero, a la semana de llegar a España, mi hermano pequeño sufrió una enfermedad muy poco común que le ocasionaba epilepsia y esto nos obligó a permanecer. Así es como llegué a Getafe, Madrid. Un mundo nuevo para mí, dejé a mi parroquia, mis amigos, mi escuela, mis primos, etc.

IMG_6349El cambio a veces muy duro para un chico emigrante. Y mucho más cuando a tu hermano le internaban semanas tras semanas en el Hospital del Niño Jesús. No obstante, y gracias a Dios que nunca me abandonó, todo fue mucho más llevadero gracias a la Parroquia de San Sebastián. Allí pude comprobar la universalidad de la Iglesia de Cristo, que es la misma en Argentina que en España, puesto que se me acogió con el mismo amor que recibía allí.

IMG_6370Fue un gran gozo conocer a sacerdotes que me trasmitieron el amor del Señor y la alegría del Evangelio. Ahí también conocí a un seminarista por primera vez en mi vida, Iván Sánchez, que -así son las cosas del Señor- más tarde sería mi primer Párroco como diácono y sacerdote en la parroquia que me destinaron al dejar la Inmaculada de Alcorcón.

Descubrir a ellos sólo hizo revivir algo que ya había sentido antes: Dios me sigue llamando. Durante este tiempo tuve la ocasión de conocer a más seminaristas y al Rector del Seminario de Getafe en unos encuentros vocacionales llamados “Encuentros Galilea”. Pero fui plenamente consciente casi un año más tarde, el 3 de mayo de 2003, cuando el Papa Juan Pablo II, en Cuatro Vientos, habló a todos los jóvenes que acudimos a escucharle y nos dijo que no tuviéramos miedo a responderle con generosidad al Señor si escuchábamos su llamada. Yo la escuchaba, sabía que me llamaba y me decidí a responderle.

IMG_6395En ese momento yo ya había decidido: quería ser sacerdote, pero todavía no se lo había dicho a mis padres, y todavía -es verdad- tenía algunas dudas sobre si era o no la voluntad de Dios. Finalmente, por el trabajo de mis padres, nos mudamos a Barcelona y allí la semilla que Dios sembró, y qué Él mismo regó con su Gracia y Amor, dio su fruto. A la edad de 16 años le dije a mi madre que mi intención era entrar en el Seminario porque deseaba trasmitir la alegría del Evangelio a todas las personas. Mi madre lloró y me abrazó. Y ese mismo año, después de hablar con el Rector del Seminario, entraba en el Seminario de Getafe.

Mis años en el Seminario fueron años hermosos, repletos de gozo y de anécdotas, de hermanos que fueron ejemplos para mi y, sobre todo, llenos del Amor del Señor. Hace un mes y poco más que soy Sacerdote de Jesucristo, y sigo gozando de Su Amor, soy testigo de esta alegría y puedo deciros que no hay Amor más grande que el que te ofrece Jesucristo. Él llenó mi vida y la sigue llenando. Y Él ofrece esto mismo a todos los hombres ¿Te dejarás amar por Él?

Bernardo Jorge Zulliger Pizarro