INMACULADA 2015

INMACULADA 2015:

P1130294“La devoción a María alienta el corazón”

“La Virgen tiene que ser la primera devoción de un cristiano”. Así comenzó la Homilía de nuestro párroco en el día de la Inmaculada Concepción que la parroquia celebra con mucho cariño, ya que la nuestra es la única iglesia de la Diócesis de Getafe dedicada a la Virgen Inmaculada.

En la monición de entrada se invitó a todos los asistentes a vivir con fervor este día, a tener presente a la Virgen, “que es toda de Dios”. Al comienzo de la celebración se procedió a purificar el altar y la corona de Adviento con incienso, para posteriormente asperger con el agua bendita a los participantes de la Misa.

La Eucaristía de las 13:00 horas estuvo concelebrada por Pachús, acompañado por dos de nuestros seminaristas y los monaguillos habituales. Carlos, que presidió la Misa Mayor, nos animó a afianzar nuestra relación con María, pues Ella “es la primera herencia que Jesús ha dejado en la cruz”. “La devoción a María alienta el corazón, te hace superar los pecados y da fortaleza”, continuó.

Muchas veces tenemos un punto de vista que no es el de Dios y por eso pecamos. “Unidos a Dios y a María todos podemos ser santos”. En el día a día tenemos que invocar al Espíritu Santo para que mediante su intercesión podamos, de la mano de la Virgen, superar la debilidad.

Explicó que rezar el rosario no es suficiente para que nuestra amistad con la Virgen sea un amor entre madre e hijo, sino que para ello necesita “tu amor”. Todos nosotros somos “ovejas de la parroquia” y por eso tenemos que tener la imagen de la Inmaculada “de forma constante en nuestra vida, para pedirle que nos aumente la fe”. Hablar con nuestra Madre no requiere mucho tiempo, cualquier momento en la rutina es adecuado.

La vida terrenal es muy importante. Hay que cultivarla a diario, procurar cuidar nuestras obras. “Si amamos a los demás tendremos un lugar reservado en el Cielo”. En la celebración de la Inmaculada Concepción se ha transmitido un mensaje: “de nada sirve ser creyente si luego no se refleja en cosas simples”. Cogidos de la mano de María, el camino en ocasiones cuesta arriba, se hace llano, pues Ella “te ayuda a cambiar”.

Siguiendo estos pasos, explicó Carlos, “quien tenga consigo a María experimentará a Dios en el corazón”. Porque el Adviento es esto, el tiempo de preparación para la Navidad, para recibir al Niño de la mejor forma posible, porque María un día dijo sí al proyecto de Dios, el sí de la salvación.

Como dijo San Juan Pablo II,  «nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre».

Clara Fernandez.

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