INMACULADA 2016

INMACULADA 2016:

“Le debemos nuestra vida a la Inmaculada”:

El jueves 8 de diciembre, la Iglesia Católica celebra la fiesta litúrgica de la Inmaculada Concepción.

En este día se conmemora que Dios preservó a María de toda mancha o efecto del pecado original, para ser la madre de Jesús.

El origen de esta celebración es muy antiguo y se remonta a un suceso que tuvo lugar durante la Guerra de los Ochenta Años en la que participaron las tropas españolas en 1585. Allí ocurrió el conocido como “Milagro de Empel”.

La Inmaculada Concepción, patrona de España y de la infantería

De acuerdo con la tradición, el 7 de diciembre de 1585, el Tercio del Maestre de Campo Francisco Arias de Bobadilla, compuesta por unos cinco mil hombres combatía durante la Guerra de los Ochenta Años en la isla de Bommel, bloqueada por completo por la escuadra de Países Bajos, al mando del almirante Holak.

La situación se agravaba aún más, volviéndose desesperada para los Tercios españoles por la escasez de víveres. El jefe enemigo propuso entonces una rendición honrosa para España, pero la respuesta fue que batallarían hasta la muerte. Ante la negativa de los contrincantes, Holak recurrió a abrir los diques de los ríos para inundar el campamento enemigo. Todo el territorio quedó inutilizado. Únicamente fue el montecillo de Empel, el único lugar que no quedó anegado por el agua. Allí se refugiaron los soldados del Tercio.

En ese crítico momento, de acuerdo con la tradición, un soldado del Tercio cavando una trinchera tropezó con un objeto de madera que encontró enterrado. Era una tabla en la que estaba grabada la imagen de la Inmaculada Concepción.

Los miembros del Tercio colocaron la tabla que encontraron en un improvisado altar y el Maestre Bobadilla, considerando el hecho como señal de la protección divina, instó a sus soldados a luchar encomendándose a la Virgen Inmaculada.

Según indica la citada tradición, un viento completamente inusual e intensamente frío se desató aquella noche, helando las aguas del río Mosa. Los españoles, marchando sobre el hielo, atacaron por sorpresa a la escuadra enemiga al amanecer del día 8 de diciembre y obtuvieron una victoria tan completa que el almirante Holak llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar, contra mí, tan gran milagro».

A partir de ese momento, la Inmaculada Concepción es proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia, la actual infantería española.

Y patrona nuestra

Cientos de feligreses se congregaron el jueves 8 de diciembre en  la gran fiesta parroquial, para celebrar la festividad de la Inmaculada Concepción, que tuvo lugar en la Misa Mayor de las 13:00 horas.

Nuestra parroquia es la única en territorio diocesano que lleva el nombre de la patrona de España. Por eso, el día de esta advocación mariana es uno de esos momentos en los que toda la comunidad parroquial se reúne cada año para adorar a la Inmaculada y a la imagen que preside nuestro templo.

La Eucaristía estuvo celebrada por nuestro párroco, D. Francisco Cañadas y concelebrada por nuestro vicario, D. Ramón Alfredo Mirada (Pachús). Ambos estuvieron acompañados por el diácono parroquial, D. José Sánchez; los monaguillos y seminaristas. Además, en los cantos y las lecturas de la Misa participaron los carismas presentes en la parroquia: Camino Neocatecumenal, Renovación Carismática, Ultreya y Acción Católica.

“Nieve y azul, bandera de diciembre. Algo se mueve en medio del adviento. Se insinúa una brisa, un soplo, un tiento suavísimo… La nieve descendiendo inmaculada. La nieve en flor y madre de María”. Con estos bonitos versos del poeta Gerardo Diego comenzaba la Homilía de nuestro párroco.

El día de la festividad de la Inmaculada, es motivo de gran alegría no sólo para la parroquia, sino para todo el mundo porque tal y como explicó Francisco, lo festejamos en “agradecimiento a Dios, al cumplimiento de esa promesa en María Inmaculada, entregada en todo su ser al plan de salvación, para todos los hombres de todos los tiempos”.

Francisco habló también de los tres pilares en los que todo católico ha de basar su fe personal y comunitaria: que María es Inmaculada para Dios, para nosotros y con nosotros.

También compartió la sobrecogedora historia de Emmanuel Leclercq, que fue rescatado de un cubo de basura por Santa Teresa de Calcuta cuando apenas era un bebé. En la actualidad, Emmanuel se está preparando para ser sacerdote en el seminario de la India.

Además, Francisco manifestó su especial emoción por poder conmemorar este día con su nueva comunidad parroquial y en la parroquia que lleva por nombre a la Inmaculada Concepción, e insistió en que a Ella “le debemos nuestra vida”.

Purificar el espíritu a través de la oración

El día de la Inmaculada Concepción nos ayuda a preparar el corazón durante el Adviento, que como dice nuestro párroco “es un tiempo para recordar las maravillas que Dios ha hecho en el pasado, para expresar nuestro agradecimiento por lo que Él nos da en el ahora, para entusiasmarnos ante lo que está por venir… Y lo vivimos haciendo memoria de la espera de María, en la perspectiva del nacimiento de su hijo, anhelando con ardor su venida definitiva en gloria al final de los tiempos. El Adviento es por tanto el tiempo por excelencia de la espera, del deseo, de la esperanza”.

Por eso, como preparación espiritual, la noche del 7 de diciembre la parroquia se reunió para rendir homenaje a la Virgen en la tradicional Vigilia de la Inmaculada de nuestra iglesia, en un emotivo acto que se prolongó hasta pasada la medianoche.

La solemne jornada de oración comenzó a las 21:00 horas con el canto akáthistos, el «Himno Acatisto a la Madre de Dios» que se divide en dos etapas: la que relata poéticamente la Anunciación, el Nacimiento y las primeras manifestaciones del Hijo de Dios; y una segunda parte compuesta por reflexiones teológicas acerca de estos misterios. Se trata de un poema sobre la Encarnación y manifestación del Hijo de Dios en donde se recrean los relatos evangélicos relativos a estos hechos.

Para culminar la Vigilia, hubo un momento dedicado a la meditación personal mientras se rezaba el Rosario.

Es un orgullo para todos los que formamos parte de esta gran familia de la parroquia Inmaculada Concepción tener como patrona a esta advocación mariana. Por eso y como dijo Pachús en la misa de la tarde del jueves, “se nos tiene que notar”. E invitó a acudir con frecuencia al sacramento de la Confesión, porque sólo a través de la misericordia de Dios podemos purificar nuestra alma del pecado y volver a empezar cada día de nuevo, sin mancha, para alcanzar aquello a lo que todos los cristianos aspiran, ser cada vez más santos, para poder acercarnos a nuestra Madre Inmaculada.

Clara Fernandez.

Para leer la homilia, pincha en enlace:

Homilia

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