INMACULADA 2017

INMACULADA 2017:

Vigilia de la Inmaculada:

La noche del 7 de diciembre, víspera al día de la Inmaculada Concepción, tiene lugar la tradicional Vigilia, que en la parroquia celebramos y vivimos con especial devoción por ser esta advocación mariana nuestra Patrona y Madre. Una noche de oración que consta de dos partes, el canto del Akáthistos y el rezo del santo rosario.

Durante la ceremonia, el coro parroquial interpretó el Akáthistos, un himno de acción de gracias de origen muy antiguo. Se remonta a la tradición bizantina y es que desde esta época se canta en recuerdo a las prodigiosas acciones de la Inmaculada Madre de Dios. Así lo interpretó nuestro espléndido coro.

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Akáthistos significa ‘no sentado’ y se le llama así porque, a diferencia de otros cantos litúrgicos se canta y se escucha de pie, igual que la lectura del Evangelio en la misa, como signo de especial reverencia.

Este himno solemne está estructurado en 24 estrofas que empiezan con una de las 24 letras del alfabeto griego. Las impares narran de forma teológica 12  alabanzas a la Madre de Dios. Son los episodios del Evangelio de la vida de María: el saludo del Ángel a la Virgen.

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María pondera el anuncio del Ángel, la Virgen pregunta cómo se convertirá en Madre, el Espíritu Santo hace madre a la Virgen, el encuentro con su prima Isabel, la duda de José, la Adoración de los pastores y los Magos, la huida a Egipto, el encuentro con Simeón y la Presentación del Niño en el templo. Cada estrofa va encabezada por el saludo del Ángel y se concluye con la frase ‘Salve, Virgen y Esposa’.

Las estrofas pares son las más breves y aluden a los misterios de la fe marianos: su maternidad, su virginidad, el misterio de la Virgen Madre, el lugar que representa en la Iglesia, el simbolismo de su maternidad como fuente de misterio y su protección sobre todos los fieles. Son cantos de alabanza  que concluyen con un ‘Aleluya’.

El final de este precioso himno es una invocación a la Virgen, para pedir la salud de alma y cuerpo.

El origen del Akáthistos se remonta al siglo V, surgido ante el fervor mariano suscitado por la proclamación del dogma de la maternidad divina en Éfeso y en Calcedonia.

La noche de oración finalizó con la exposición del Santísimo y el rezo del santo rosario armonizado con cantos, para encomendar  la parroquia y a toda nuestra comunidad a la Santísima Virgen Inmaculada.

A continuación, se puede escuchar parte del himno Akáthistos, cantado por nuestro coro parroquial durante la Vigilia.

Misa de la Inmaculada

“La esperanza de la redención está en María”

El 8 de diciembre la Iglesia Católica conmemora la fiesta litúrgica de la Inmaculada Concepción y como no podría ser de otra manera, en la parroquia vivimos nuestra gran fiesta de una forma muy especial, ya que nuestra iglesia, única del territorio diocesano dedicada a esta advocación mariana festejaba el día de su Patrona.

Así  lo celebramos juntos en una eucaristía presidida por el obispo de la Diócesis de Getafe, D. Joaquín María López de Andújar. La Misa Mayor de las 13:00 horas estuvo concelebrada por D. Francisco Cañadas y D. Ramón Alfredo Mirada, nuestro párroco y vicario respectivamente. Los monaguillos habituales de la parroquia y el seminarista también quisieron acompañar al obispo en este día tan importante.

En la homilía D. Joaquín, haciendo referencia al libro del Génesis, animó a todos los presentes a pisar la serpiente, como hizo la Virgen y a no dejarse vencer por el mal. Para ello el obispo puso de manifiesto el Evangelio, que “nos presenta la esperanza de la redención en María”.

D. Joaquín explicó que ante el pecado “Dios no ha fracasado”, para lo cual la figura de la Inmaculada es muy importante: “Nos muestra que el hombre en manos de Dios alcanza la libertad verdadera”. María es el consuelo del mal que nos rodea, porque “está ante nosotros como aliento y esperanza”. Y concluyó con un llamamiento: “ten la valentía de arriesgar en Dios con la fe y el corazón puro. Comprométete con Dios siguiendo el ejemplo de nuestra Madre”, dijo D. Joaquín.

Al finalizar la misa, D. Joaquín procedió a bendecir dos estandartes, uno con la bandera de España y otro con la del Vaticano que desde el viernes 8 de diciembre estarán de forma permanente en el templo, ubicados a ambos lados de nuestra Inmaculada. Como explicó nuestro párroco, la Inmaculada es la Patrona España. “A María debemos encomendar nuestra nación, para que la proteja, que todos los españoles permanezcan unidos y ayude a que los cristianos nos sintamos libres para vivir nuestra fe”. La bandera del Vaticano refleja nuestra unidad con la Iglesia, para rezar por ella.

Cada año el obispo nos acompaña en esta fiesta. La jubilación de nuestro pastor es inminente y puede que esta haya sido su última celebración de la Inmaculada como obispo de la Diócesis. Por eso, la comunidad parroquial quiso darle las gracias y mostrarle todo el cariño que le tenemos. En representación de todos los fieles se le regaló a D. Joaquín, visiblemente emocionado, una talla en miniatura de la Virgen Inmaculada que preside el altar, como recuerdo de esta parroquia a la que tanto afecto ha demostrado durante muchos años.

Esta celebración prepara los corazones para el nacimiento de Jesús en Navidad. La Inmaculada Concepción simboliza el vencimiento del pecado, que como dijo nuestro querido obispo, “sólo puede darse si vivimos según la verdad de nuestro ser, según la voluntad de Dios”. Y para ello tenemos que tener muy presente a la Virgen María, porque  “es Ella quien nos acompaña en esta aventura”.

Clara Fernandez.

Homilia de Don Joaquin

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