KOINONIA 2016

KOINONIA 2016:

059Evangelizar en comunión:

El sábado 2 de abril, día de la Divina Misericordia, el grupo de Primer Anuncio (Koinonía) visitó la parroquia. Para esta ocasión estuvieron con nosotros catorce miembros de Koinonía, de diferentes puntos de la Diócesis: Javier, Mª Carmen, Sandra, Rosi, Juli, Patricia, Rocío, Pablo, Carmen, Juan, Gema, Milagros, José Antonio y Lourdes. Unos se quedaron en el templo rezando por los frutos de la evangelización y otros, salieron a acompañar a los fieles de nuestra parroquia que se sintieron llamados por el Espíritu Santo para salir a la calle.

Koinonía significa “Evangelizar en comunión”. La comunidad de evangelizadores haciendo honor a su nombre, colaboran  con las parroquias que se lo piden. Surge en la parroquia Santo Domingo de Guzmán, en Humanes, siendo su párroco, D. Óscar Martínez el artífice de todo ello.  Está dirigido a aquellas personas o grupos eclesiales de todas las edades que sientan inquietud por evangelizar en las calles. Una misión que D. Joaquín María López de Andújar, el Obispo de la Diócesis de Getafe, encomienda a todos los católicos con motivo del año de la Gran Misión en la que estamos inmersos.

Diversas actividades pre-evangelización

La preparación para evangelizar posteriormente por Alcorcón comenzó a las 17:30 horas con la alabanza y formación para todos los feligreses de la parroquia que estaban interesados. Aquí D. Javier Bernal, responsable laico de Koinonía en Getafe y el sacerdote D. Óscar Martínez, dieron “pautas para salir a evangelizar”, para que el Señor “toque corazones”. De esta forma, los que sientan esta llamada de Dios para dar testimonio de su fe,  irían acompañados por un veterano, siempre por parejas.

A continuación tuvo lugar el rezo del rosario con la comunidad parroquial y a las 19:30 horas la celebración de la eucaristía, para encomendar los frutos de los misioneros. La Misa estuvo presidida por D. Óscar Martínez y concelebrada por D. Ramón Alfredo Mirada (Pachús). En la Homilía, D. Óscar, haciendo alusión al Evangelio (San Juan 20, 19-31), animó a seguir el ejemplo de los discípulos de Jesús. “Transmitir lo que hemos visto, aunque encontremos por el camino algún incrédulo como el apóstol Tomás. Decir que ha pasado algo muy grande en nuestras vidas, que Jesús nos acompaña y confía en nosotros y que sólo nos puede tocar si nos fiamos de Él”.

Continuó la jornada con un ágape fraterno para compartir con Koinonía inquietudes y dudas. A partir de las 21:15 comenzó  la Exposición del Santísimo. A las 22:00 horas D. Óscar bendijo y envió a los misioneros.  Mientras, un gran número de personas permanecieron en el templo rezando para que con la ayuda de la oración, la Gracia de Dios moviera a las personas y ayudase a los evangelizadores a llevar su Palabra. “Yo me quedo rezando, porque es muy importante para que el Espíritu Santo pueda interceder en los evangelizadores, para que traigan gente a la iglesia. Cuando te quedas en el templo disfrutando de la oración, es increíble ver cómo empieza a llegar gente y cómo se arrodillan ante el Señor. Es un regalo”, explicó Mª Carmen, una de las integrantes de Koinonía.

Y llegaron los primeros frutos

Gracias al poder de la oración y al don de palabra de los misioneros, llenos del Espíritu Santo, apenas cinco minutos después de salir a la calle, entró en la parroquia la primera pareja. A la salida y después de pasar un largo tiempo rezando,  Isabel y Carlos afirmaron sentir “mucha tranquilidad, un clima de fe… Hemos estado muy a gusto y en paz. Se notaba el cariño de la gente que rezaba por nosotros. Después de la experiencia de hoy, no descartamos ir a Misa”.

Tras ellos, no paraba de llegar gente atraída por ese pasillo de velas rojas encendidas que iluminaba el camino que llevaba al Señor, al encuentro del Padre. A ese lugar donde encontrarían la misericordia como Mari y Caneli. “Nos hemos sentido con mucha paz ahí dentro. Estamos muy emocionadas. Volveremos a entrar a una iglesia, porque lo que se siente es muchísima tranquilidad”, dicen.

Personas de todas las edades, porque el plan de Dios con cada uno sólo lo conoce Él y los que han recibido su Gracia. Lázaro Suárez sintió la llamada de Dios y lo cuenta así: “no me arrepiento de haber entrado. He rezado  por mis seres queridos y por todos los que necesitan ayuda. A partir de hoy me acercaré más a la Iglesia”.

Un grupo de chicos también se decidieron a entrar. Son Evander, Elvis, Álex, Alonso y Juancar, alumnos del Colegio La Inmaculada.  “Hemos entrado porque nos ha convencido Wendy, que es compañera nuestra de clase y nos ha encontrado paseando por ahí. Somos del Colegio La Inmaculada Concepción de Alcorcón y ya hemos estado en esta parroquia, puesto que es la que nos pertenece.  Aunque no practicamos la fe nos hemos sentido muy bien al habernos decidido a entrar y uno de nosotros se ha confesado. Ha merecido la pena”.

“Los evangelizadores sólo siembran, la cosecha es de Dios”. Así explica D. Javier Bernal lo que se siente ahí fuera, una emoción inmensa y una gran alegría, aunque no se consiga convencer a todo el mundo para entrar.

Emociones y mucha alegría

A la vuelta a la parroquia a las 23:30 horas, se hizo balance de los logros conseguidos. Llegó el momento de escuchar los testimonios de algunos de los misioneros, para hacernos partícipes de lo que han vivido en esta intensa noche. “Nos hemos encontrado gente de todo tipo: ateos, agnósticos y personas con fe. A algunos que no han querido acompañarnos, les hemos dicho que rezaríamos por ellos y gente que nos ha oído nos han pedido que también les encomendásemos. Ha sido increíble”. Compartió Milagros, de Koinonía, que salió a la calle acompañada de Jesús, un adolescente de 16 años de nuestra parroquia.

“Era Dios quien hablaba por mí. He notado cómo las palabras me salían solas por la Gracia de Dios, porque yo sólo no hubiese podido hacerlo. Creo que el Señor ha tocado los corazones de los que nos hemos encontrado, aunque no hayan querido entrar, se han ido cambiados”, dijo Jesús conmovido.

Merche, que salió a evangelizar para acompañar a su hija Jimena ha aprendido que “no importa la edad ni cómo seas. Mi hija de nueve años quería salir a evangelizar y no tenía más remedio que acompañarla. Yo no quería salir, me quería quedar en la parroquia rezando cómodamente. Es que ni siquiera sabía qué tenía que decir. Hemos tenido la suerte de salir a evangelizar con Javier, que es un experto en esto. Así que hemos dejado que él hablase. Cuando hemos visto que un grupo de chavales que estaban en un parque, han parado de jugar y se han sentado a escuchar lo que Javier tenía que decirles, me he emocionado un montón. Hemos notado muy conmovidos a los chicos y ahora he comprendido que tenía que salir a evangelizar, que Dios tenía una misión para mí esta noche”.

Había sentido la llamada de salir a evangelizar, pero llegó tarde y se quedó rezando. Luego se encontró con Pepi (ambos de la parroquia), quien le pidió que le acompañase a dar testimonio con ella. “Nos encontramos con una mujer que estaba sola, sentada en un banco, fumando. Nos contaba que no es practicante y rompió a llorar. Su vida está destrozada porque no se habla con sus hijos y le cuesta acercarse a Dios. Al final decidió entrar en la parroquia y ha estado un rato frente al Señor”. Emocionado, César ha visto claramente como esta noche Dios quería contar con él.

Nada sería posible sin Dios

Nadie sabe por qué unas personas entraron en la parroquia y otras no, pero como explicó Pachús en conclusión a la jornada del sábado, “los frutos pueden ocurrir cuando Dios quiera”. Y quizás esas personas que se quedaron con ganas de conocer a Dios en algún momento decidan dar el paso de acercarse a Él.

Este año  el número de evangelizadores ha superado con creces cualquier expectativa, porque más de treinta misioneros decidieron dedicar parte de su tiempo a dar testimonio de su fe, de lo que sienten en sus corazones, de lo maravillosa que es la vida cuando el Señor forma parte de ella, que no podemos ser egoístas y guardarnos lo que hemos tenido la suerte de conocer: el testimonio vivo de Cristo y de la Iglesia que debemos dar a conocer al mundo e inundarlo del amor de Dios.

El grupo, heredero del kerigma de Alcalá, surge del mandato del Señor ante la urgente necesidad de Dios, cuando laicos de diferentes lugares de la Diócesis de Getafe se unieron para crear Koinonía. Además, cuentan con la colaboración de algunos laicos adultos y jóvenes que ya han conseguido el acercamiento a la Iglesia de muchas personas alejadas, iniciando su vínculo con ella.

Clara Fernández.

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