La Iglesia permanecerá cerrada debido a la situación, recomendada por las autoridades sanitarias.

Con todo el dolor de mi corazón y estando aislado por posible contagio de coronavirus (Me encuentro muy bien, lo peor de los síntomas ya pasaron) y temiendo haber sido a su vez foco de contagio y ante la realidad innegable de la facilidad con la que se contagia el virus en espacios cerrados y creyendo en conciencia que es lo que Dios nos pide en este momento, en la Parroquia Inmaculada vamos a seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

Nuestra Parroquia, desde este mismo momento (tarde del sábado día 14 de marzo), se suspenden las Misas y demás actos litúrgicos por el peligro de contagio que pueda suponer especialmente a las personas más vulnerables, aunque ellas no lo sepan. La Iglesia permanecerá cerrada hasta que la situación permita de nuevo las celebraciones litúrgicas.

Os recuerdo que, mientras se mantenga esta situación, los fieles quedan dispensados del precepto dominical según las disposiciones del Sr. Obispo. Os facilitaremos los horarios para seguir la Eucaristía a través de la. Radio o la TV. En este momento tan especial de la historia de nuestro mundo no dejemos de acudir a la lectura y meditación de la Palabra de Dios, ejercitar la comunión espiritual viviendo la Misa por TV o radio y el rezo del Santo Rosario y la Oración en familia, o cualquier otro acto de devoción. Buscaremos también modos de estar unidos como comunidad con iniciativas que podáis proponer a partir de este momento.

Los sacerdotes celebraremos privadamente la Eucaristía diaria y la aplicaremos por las intenciones de todos los feligreses. Para cualquier cosa que necesitéis o urgencias que puedan surgir, no dudéis en llamarnos a Rubén 699 801 948 o a mi, 626204897 . En mi caso, estaré confinado hasta el 26 de Marzo pero plenamente disponible a través del móvil.

Os exhorto a estar muy pendientes a través de la oración los unos de otros. Oremos a Dios por la pronta solución de esta emergencia sanitaria, y pidamos también cómo nos pidió nuestro Obispo que el virus del miedo o la desconfianza no nos cierre el corazón. Pongamos nuestra confianza en Jesucristo, Señor de la Vida y en nuestra Madre Inmaculada y aprovechemos esta Cuaresma para reavivar en nosotros un sincero deseo de conversión personal y comunitaria. Rezad por los médicos, enfermeros y sanitarios de nuestra Parroquia para que tengan el amor y la fuerza necesaria para entregarse por los enfermos que tengan que atender. Rezad también por los enfermos de la parroquia, especialmente los más delicados o los que puedan estar infectados en estos momentos.

Que Dios nuestro Padre, nuestro Señor Jesucristo y su Madre y nuestra Madre Inmaculada nos ayuden a vivir este momento que, como todos, es de gracia.

Vuestro hermano y párroco, Francisco +

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