LA PATERNIDAD RESPONSABLE

LA PATERNIDAD RESPONSABLE:

FullSizeRenderPregunta de Cristoph Schmidt periodista alemán:

En primer lugar me gustaría decir muchas gracias por todos los momentos tan impresionantes de esta semana. Es la primera vez que Lo acompaño y quiero decir mil gracias . Mi pregunta es: Usted ha hablado de los muchos niños de Filipinas, de su alegría por tantos niños. Pero , según las encuestas, la mayoría de los filipinos creen que el enorme crecimiento de la población de Filipinas es una de las razones más importantes para la enorme pobreza del país , y en promedio una mujer da a luz en Filipinas más de tres hijos en su vida, y la posición Católica en lo que se refiere a los métodos anticonceptivos parece ser uno de los pocos temas en los que un gran número de personas en Filipinas no está de acuerdo con la Iglesia. Qué piensas?

Respuesta del papa Francisco:

Yo creo que el número de tres para la familia, como usted indica , de acuerdo con lo que dicen los expertos , es importante para mantener la población . Tres por pareja . Cuando se baja de este nivel, sucede el otro extremo, como en Italia , donde escuché -no sé si es cierto- que en 2024 no habrá dinero para pagar a los jubilados . La disminución de la población . Por esto la palabra-clave para responder que utiliza siempre la Iglesia también es: “paternidad responsable”. ¿Cómo se hace esto ? A través del diálogo . Todas las personas , con su pastor, deben buscar cómo hacer esto de la paternidad responsable. Ese ejemplo que he mencionado hace un momento, de la mujer que esperaba el octavo y tenía siete con los partos por cesárea: esto es una irresponsabilidad. “No, yo confío en Dios”. “Pero mira , Dios te da los medios para ser responsable”. Algunos creen que – disculpen la palabra – para ser buenos católicos debemos ser como conejos. No. La paternidad responsable. Esto se ve claramente en la Iglesia y para esto hay grupos matrimoniales , hay expertos en esto, están los pastores , y se busca. Y sé de tantas y tantas soluciones lícitas que han ayudado a ello. Pero ha hecho bien en decírmelo. Es también curiosa otra cosa, que no tiene nada que ver, pero que tiene relación con esto. Para las personas más pobres, un niño es un tesoro. Es cierto, también se debe ser cauteloso aquí. Pero para ellos, un hijo es un tesoro. Dios sabe cómo ayudarles . Quizás algunos no son prudentes en esto, es cierto. Paternidad responsable . Pero hay que mirar también la generosidad de aquel padre y de aquella madre que ven en cada niño un tesoro”

Estas son las palabras que pronunció el Papa Francisco en el avión de regreso a Roma, después de su viaje a Filipinas. Pero la mayoría de las noticias eliminaron la pregunta que daba el contexto a la respuesta del Papa, e incluso ofrecieron una respuesta sesgada en la que faltan palabras importantes que ayudan a comprender el sentido.

Hemos leído la frase varias veces para intentar comprender la polémica, pero lo único que encontramos es que el Papa Francisco sólo repite las palabras del Papa Pablo VI en la Encíclica Humanae Vitae:

La paternidad responsable:

10. Por ello el amor conyugal exige a los esposos una conciencia de su misión de “paternidad responsable” sobre la que hoy tanto se insiste con razón y que hay que comprender exactamente. Hay que considerarla bajo diversos aspectos legítimos y relacionados entre sí.

En relación con los procesos biológicos, paternidad responsable significa conocimiento y respeto de sus funciones; la inteligencia descubre, en el poder de dar la vida, leyes biológicas que forman parte de la persona humana.

En relación con las tendencias del instinto y de las pasiones, la paternidad responsable comporta el dominio necesario que sobre aquellas han de ejercer la razón y la voluntad.

En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la paternidad responsable se pone en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa ya sea con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido.

La paternidad responsable comporta sobre todo una vinculación más profunda con el orden moral objetivo, establecido por Dios, cuyo fiel intérprete es la recta conciencia. El ejercicio responsable de la paternidad exige, por tanto, que los cónyuges reconozcan plenamente sus propios deberes para con Dios, para consigo mismo, para con la familia y la sociedad, en una justa jerarquía de valores.

En la misión de transmitir la vida, los esposos no quedan, por tanto, libres para proceder arbitrariamente, como si ellos pudiesen determinar de manera completamente autónoma los caminos lícitos a seguir, sino que deben conformar su conducta a la intención creadora de Dios, manifestada en la misma naturaleza del matrimonio y de sus actos y constantemente enseñada por la Iglesia.

El Papa Francisco no ha dicho nada nuevo. Simplemente ha hablado de tener los hijos con responsabilidad. El acto procreativo es un acto responsable que radica en el amor y en la recíproca donación de sí.

En Octubre del año pasado, Oscar y yo celebramos nuestro décimo aniversario de boda. Y en estos diez años, el Señor nos ha regalado dos hijos que ya disfrutan de la vida celestial (los perdimos en las primeras semanas del embarazo), y otros dos hijos que hemos podido conocer, Gonzalo de 6 años y Alejandro de 3.

Cuando nos casamos, teníamos claro que queríamos tener hijos. A los dos años, me quedé embarazada. Fue una inmensa alegría, pero a las 9 semanas supimos que el corazón del bebé había dejado de latir a las siete semanas. Después de esperar el tiempo recomendado por el médico, volví a quedarme embarazada. Y a las 7 semanas volvimos a perderlo. En esta ocasión, tuvieron que hacerme un legrado y hasta que lo hicieron, sentía perfectamente a nuestra hija en mi vientre, aunque ya no tuviera latido. Tras estas dos pérdidas, el médico nos hizo unas analíticas para detectar posibles problemas que no permitieran que los bebés crecieran. Y salieron a la luz dos problemas, uno genético que no tenía solución, y otro que tenía solución con medicación en el embarazo.

Nada más conocer los resultados, lo primero y único que nos dijeron es que la solución era una fecundación in Vitro con diagnóstico genético implantacional (seleccionar los embriones que estuvieran bien genéticamene), o incluso nos proponían la donación de óvulos de otra mujer ……

El impacto de la noticia fue importante, pero nos teníamos el uno a otro y lo más importante, teníamos al Señor y a dos sacerdotes que nos acompañaron en estos momentos difíciles. La situación era que debido al problema genético principalmente, los bebés podrían tener malformaciones, incluso incompatibles con la vida.

Rezamos y decidimos dejar la decisión en manos del Señor, ya que nosotros no queríamos cerrarnos a tener hijos sólo por la posibilidad de que tuvieran algún problema.

Y de nuevo, volví a quedarme embarazada. Por supuesto, era inevitable tener miedo a perderlo, a que no estuviera bien …. Pero confiamos. Fue un embarazo muy bueno, sin ningún síntoma típico, únicamente tuve que ponerme una inyección cada día del embarazo, pero para una madre cualquier esfuerzo es poco por el bien de su hijo. El 31 de Mayo de 2.008 nació nuestro hijo Gonzalo, completamente sano, un regalo del Señor.

Como fue un parto por cesárea, nos recomendaron esperar un año. Y donde las tres veces anteriores me quedaba embarazada sin esperar mucho, en esta ocasión tuvimos que esperar un año más. Y el Señor nos mandó a Alejandro, otro niño precioso y sano, que nació el 22 de Marzo de 2011.

El nacimiento de Alejandro fue muy complicado, tuvo que ser otra cesárea que además se complicó, no conseguían sacar al niño, tuvieron que reanimarle nada más nacer y mi útero quedó con una cicatriz mucho mayor de lo que suele ser normal, por lo que antes de finalizar la intervención me propusieron la ligadura de trompas …. Por supuesto dijimos que no, ya que no era necesario en ese momento, ni mi vida dependía de ello. La recuperación fue muy lenta, hasta pasado un año no empecé a encontrarme bien.

En todo momento hemos aplicado la paternidad responsable y la decisión de espaciar los embarazos ha sido siempre por motivos de salud. No sabemos si tendremos más hijos o no, solo Dios lo sabe, pero nos sentimos buenos cristianos teniendo “sólo” dos hijos.

Familia Martínez – Gil

Para mas formación:

Humanae Vitae (Pablo VI)

Carta a la Familias (Juan Pablo II)

 Alfa y Omega