ORDENACIONES 2015

ORDENACIONES 2015:

Captura de pantalla 2015-10-13 a las 23.28.53La humildad es esencial en la labor pastoral

El lunes 12 de octubre tuvo lugar la celebración de la ceremonia de ordenación a las 18.00 horas, en el Santuario del Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles.

El obispo D. Joaquín María López de Andújar ha presidido esta ceremonia que ha concedido a la Diócesis de Getafe 5 nuevos sacerdotes y 5 diáconos.

A través del sacramento del Orden Sacerdotal, el Obispo hace sacerdotes a los hombres elegidos, y les da poder para perdonar los pecados y celebrar la Eucaristía. Esta Gracia de Dios la reciben aquellos que se sienten llamados por Él para desempeñar la labor pastoral, ser sacerdotes para dedicarse a la salvación de los hombres.

Una celebración concelebrada por el Obispo auxiliar, D. José Rico junto a los sacerdotes de la Diócesis, acompañados de la multitud de familiares y fieles que quisieron acompañar a los ordenandos en este día tan especial. Como presbíteros se han ordenado: D. Andrés Castellano Marín, D. José Manuel Ramos Romacho, D. Daniel Rojo Fernández, D. Joe Patricio Talavera Carpio y D. Francisco Javier Zaera Bengoechea. Y prestarán servicio como diáconos: D. Dimitri Armejo Ticona, D. Ángel Tomás Linares, D. Miguel Luengo Sánchez, D. Boris Muriel Cachón y D. Alejandro Rivas Úbeda.

Tras la lectura del Evangelio se procedió a la  presentación de los ordenandos. D. Joaquín, en su Homilía puso el ejemplo del apóstol Pablo en la despedida de Mileto, “quien sigue el mandato de Dios hasta los confines”. Su discurso de despedida (Hch, 20:17-38), es “un testamento espiritual”. Poniendo su ejemplo, el Obispo explicó a los nuevos sacerdotes y diáconos que tienen que ser “servidores de Cristo y de la verdad”. Para ello, tomando como referencia a Pablo deben: estar alertas, porque “lo que les sucede a las ovejas no es indiferente”. La clave es el amor, pues deben “seguir a Dios con mucha humildad. El tesoro de la fe se guarda en una frágil vasija de oro”. Para ello se necesita humildad, que es “esencial en la labor pastoral y ha de estar presente en la relación con los demás, con nosotros mismos y con Dios”.

A continuación se procede a la valoración de los candidatos en cuanto a su voluntad de recibir el ministerio y la promesa de obediencia ante el pueblo y ante el Obispo. Después, mediante la intersección de los santos se reza para que sean bendecidos. D. Joaquín realizó la imposición de las manos y acto seguido, colocó la estola a cada uno de los ordenandos y en el caso de los sacerdotes, les reviste con la casulla, para “manifestarse en el ministerio pastoral” y a continuación, reciben el Evangelio, “del cual se ha constituido el mensajero”. El Obispo unge con el Santo Crisma las manos de los ordenados, “para santificar al pueblo cristiano y para ofrecer a Dios el sacrificio”.

Finalmente, D. Joaquín entrega a cada ordenado el pan y el cáliz “como ofrenda del pueblo santo, para presentarla a Dios”. A partir de este momento prosigue la celebración de la Eucaristía junto con los nuevos sacerdotes.

Como dijo D. Joaquín, “todo lo que hace el apóstol Pablo son acciones de Dios”. Así, “el Señor los ha llamado como apóstoles, para mostrar a los hombres su misericordia y hacer presente a Cristo en el mundo, a vivir como servidores suyos entre lágrimas y gozo con toda humildad”. El deber del sacerdote es dar testimonio de la fe en su forma de actuar y con toda su vida. Una frase de San José María Escrivá de Balaguer lo resume así: “Cristo, que subió a la Cruz con los brazos abiertos de par en par, con gesto de Sacerdote Eterno, quiere contar con nosotros —¡que no somos nada!—, para llevar a todos los hombres los frutos de su Redención”.

Clara Fernandez.