TORTOSA 2016

TORTOSA 2016:

imageHola a todos, somos una familia de la parroquia y queríamos daros testimonio de lo que ha sido para nosotros participar por primera vez en el Décimo Verano para familias de Tortosa 2016.

Que sea su décimo aniversario ya dice que es algo que viene de Dios. Y os digo que nuestro obispo D. Joaquín no se lo ha perdido ni un solo año y que nos acompañaba minuto a minuto (de hecho, se le vitoreaba: «nuestro obispo huele a oveja»).

Espero no quitar nada de brillo a algo tan amorosamente preparado por nuestros queridos Merche y Oscar.

Parecía premonitorio la misa de la noche de la llegada, donde se describía la Jerusalén celestial (Ap 21, 9-14). Así es Tortosa, un trozo de cielo en la tierra que recibe a familias, da igual de donde vengan, deseosas de rezar y formarse.

Es impresionante lo bien organizada que está la semana y cómo se distribuyen los horarios y las actividades según grupos de edades.

Para rezar los adultos, se celebraba cada mañana la santa misa, un precioso tiempo para mirar al que nos mira y para convertirnos en almas de oración. Los niños y los jóvenes también celebraban la santa misa por otro lado.

Al caer la tarde, en un entorno al aire libre que te hace recordar lo grandioso de la creación, disfrutábamos otro momento precioso: todos en familia, (más de 300 personas), nos reuníamos en torno a la Virgen y las voces de niños y padres se unían para rezar el Rosario.

En cuanto a la formación que hemos recibido los adultos, ha sido de un nivel que podéis imaginar sólo con nombrar a los ponentes: D. José Rico, obispo auxiliar de Getafe; D. José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián; D. Carlos Escribano, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño; D. Álvaro Ojeda, delegado de familia de nuestra diócesis; D. Joan Costa, profesor del Instituto JP II; y Nieves representando a la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada.

A nosotros, padres buscadores de la felicidad de nuestros hijos, nos han mostrado como el educar a nuestros hijos no sólo consiste en darles criterios sino en «bajarlos» al corazón, mostrándoles la belleza de hacer el bien.

Ahora la exigencia de transmitir todo lo que se nos ha entregado, es grande. El Señor nos ha dado mucho en Tortosa, como decía la canción de un monitor en una velada: «tenemos tanto, tanto, pero tanto, tanto… para estar agradecidos».

Y es que ya lo predijo San Juan Pablo II: «La evangelización del tercer milenio la hará la familia». Efectivamente, viviendo este encuentro, percibes como LA FAMILIA lleva la huella del Creador.

Gracias a D. Joaquín, a los organizadores, a los monitores, que los debe de haber puesto ahí el Señor, por lo que han hecho con nuestros hijos y a todas las familias.

Dios os bendiga.

José, Nuria, Fabián y Paula.